viernes, 11 de agosto de 2017

¿Cómo elegir una silla ergonómica?

¿Cómo elegir una silla ergonómica?

El mercado está inundado con opciones y diseños de asientos para distintos propósitos. En el caso de sillas para oficina de tipo ergonómico, muchos modelos y marcas dicen merecer ese calificativo por lo que se vuelve complicado tomar una clara decisión. Seguramente la calidad y el precio pueden tomarse como referencia, pero hay un par de indicaciones que nos pueden facilitar el distinguir aquellas que realmente cumplen su función de amoldarse a nosotros y darnos comodidad:

El espacio del asiento es suficiente y te sientes a gusto. Al probarlo, hay espacio suficiente para caderas, dejando algo de espacio extra en los extremos; por otro lado, no es muy largo, para que no haga contacto con la parte trasera de las rodillas y que alcances a recargar bien tu espalda.

La altura de la silla es ajustable. Afortunadamente es común encontrar esta función en varios modelos. Las versiones neumáticas permiten que el ajuste pueda hacerse mientras estás sentado, para evitar movimientos bruscos o requerir levantarte.

El rango para el ajuste de altura es suficiente. Esto es con referencia al personal de la oficina, cuando se compra un modelo para todos; su diseño debe permitir que tanto los más bajos como los más altos se beneficien. Los mecanismos de ajuste deben de estar accesibles desde la posición de sentado.

Tiene un buen soporte lumbar. En el caso de varios usuarios, existen modelos que cuentan con ajuste del acojinado para posicionarlo como sea más cómodo según la figura de cada persona. También es válido si la silla es cómoda sin el ajuste, mientras que el usuario la pruebe y la encuentre cómoda.

El respaldo da soporte completo a tu espalda. Un buen respaldo está ayudándote a cargar tu cuerpo mientras estás sentado, por lo que un respaldo amplio y cómodo, que tome en cuenta el contorno de tu espalda con soporte lumbar, medio y superior hará que el tiempo sentado sea más llevadero.

La prueba del tiempo. Después de una o dos horas, una silla realmente ergonómica debe seguir sintiéndose cómoda. Evita los asientos con espuma de baja densidad, pues tienden a deformarse con el tiempo y dejarán de ser cómodos al no proveer suficiente apoyo a las caderas y espalda.

El respaldo puede reclinarse y darte soporte en distintas posiciones. Para mantener una columna saludable, se recomienda tener a la espalda en movimiento durante el día; busca las sillas que son fácilmente reclinables y que siguen dando buen soporte a la espalda en distintas posiciones. No es beneficioso dejar la silla siempre bloqueada en una posición.

Entornos que necesiten movimiento. Para poder mover tu asiento con facilidad sin riesgo de tropezar, una base de cinco puntas con ruedas te ofrece movilidad y estabilidad para cambiar de posiciones en la oficina.

Opción para descansar tus brazos. Aunque depende de cada lugar de trabajo, de poder contar con descansa brazos puede reducir la fatiga acumulada. Los mejores te permiten múltiples posiciones (altura, acercamiento o distanciamiento con respecto al cuerpo) incluso poder abatirlos en caso de ser necesario.

Los ajustes de la silla hacen que no sea necesario tener un soporte para los pies. En casos especiales que haya escritorios elevados, se puede combinar con descansa pies para que no queden colgando en el aire.

Como dato complementario, el material con el que esté cubierto el asiento dependerá de gustos y consideraciones personales. Los vinilos y derivados son más fáciles de limpiar, pero no ofrecen circulación de aire y se acumulan tanto calor como humedad en las piernas; por otra parte el recubrimiento con telas permiten la circulación pero se dificulta la limpieza en caso de derrames.

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