viernes, 27 de mayo de 2016

Define el grado de comodidad y colores según tu tipo de restaurante.

Los restaurantes que logran tener más éxito son los que saben balancear todos los factores de su servicio: ricos sabores, variedad, amable y rápido servicio en un entorno invitante. Este último punto llega a ser medular, particularmente con los nuevos clientes que aún no tienen una referencia de cómo será su experiencia.






Además de planear una distribución funcional, debe haber un análisis en base a la meta que se tenga. Puede ser que se desee que las personas tengan ganas de quedarse o si deseamos que sean atraídos por un momento pero que se retiren pronto.


La selección de colores que deseamos para nuestro esquema de negocio aportará en la apertura de interés, apetito y estado de ánimo según la temática:


­Sensación de espacio.Utilizando colores pastel con tenues colores fríos (azules, aqua, violeta) crean la ilusión de distanciarse, ayudando a que los espacios se perciban de mayor tamaño pero menos íntimos. Por el contrario, los colores oscuros y cálidos vienen hacia el frente, haciendo que un lugar grande se perciba más pequeño e íntimo.

­Intensidad. Es tan importante como la elección del color mismo, para incitar una reacción de los clientes. La intensidad se refiere a si un color se encuentra en su estado puro, o si se mezcló con un color complementario para cambiar su grado de saturación. Tomemos como ejemplo el color amarillo, especialmente apropiado para esquemas de desayunador, por ayudar en la creación de ambientes exuberantes. En el caso de introducir el color verde, que invita a la reflexión, por su reflejo puede cambiar el color de la piel y de algunos alimentos; por esto las combinaciones los amarillos verdosos pueden traer resultados perturbadores.

­Colores e imagen. El color nos puede ayudar a crear el ambiente que deseamos se perciba del restaurante: elegancia y exclusividad, tranquilidad de restaurante familiar o establecimientos de comida rápida. Usar colores primarios fuertes, como el rojo, amarillo y verde con iluminación intensa es apropiado para los comedores casuales (tipo “Dinner” americano) o lugares de comida rápida para que los clientes de forma natural decidan retirarse. Los colores atenuados y sutiles que no llegan a ser ni muy brillantes ni muy ligeros pueden crear un ambiente familiar y relajado, para lograr que los comensales sigan charlando después de la comida por más tiempo. Las combinaciones que incluyen rojo, negro y dorado en el diseño de un restaurante ayudan a dar la impresión de un restaurante exclusivo.

­Colores neutros y el blanco. Al integrar un esquema de colores neutro en paredes y pisos puede aumentar la flexibilidad del establecimiento para creación de distintos ambientes usando distintos accesorios, manteles y vajillas. Los tonos neutros rosados complementan los tonos de la piel y la apariencia de la comida, convirtiéndola en una excelente opción para manteles. Sin embargo, el color blanco puede no ser la opción ideal, por neutralizar los colores de la comida y tender a cansar la vista por deslumbramiento.


Una vez definido el esquema de color del restaurante según el ambiente y tipo de negocio, la selección del mobiliario debe ser un reflejo y soporte de esa decisión. En los sitios en los que se desea que los clientes se queden, buscaremos las opciones ergonómicas y acojinadas, para que estén enteramente cómodos; en sitios exclusivos, además de comodidad se buscará impactar con su diseño y materiales que lo conforman (piel, maderas finas, tejido). En el caso de las comidas rápidas, los asientos ofrecen cierta comodidad por su diseño, pero la tendencia es que sean bancas y respaldos rígidos, que después de un rato el mismo cliente decida irse al pasar el umbral de comodidad.

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Ref: smallbusiness.chron.com http://smallbusiness.chron.com/psychology­colors­restaurant­design s­76666.html

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